En las internas justicialistas para las presidenciales de 1989, la mayoría de los dirigentes se encolumnaron detrás del entonces gobernador de Buenos Aires Antonio Cafiero. En la intimidad del cuarto oscuro, los afiliados se inclinaron por Menem.
Todo viento en popa para que el ex preseidente se haga cargo de la presidencia del Partido Justicialista. Los planetas están alineados para que el santacruceño logre el triunfo, sin embargo asoma la oposición de los Rodríguez Saá, bajo el mando del gobernador puntano Alberto.
Este irá a la Justicia con el objetivo de ubicar una lista que compita mano a mano con la de Kirchner. Y falta el dictamen en estos días.Creo que en una hipotético duelo (electoral y mediático, ideal para matizar un año sin elecciones) Pingüino-Puntano, ganaría el primero. Por puntos y no por nocaut, si nos ponemos en comentaristas de box. Muchos afiliados de las regiones agropecuarias como Córdoba y la tierra adentro bonaerense, podrían canalizar en Rodríguez Saá su descontento con la política agropecuaria del Gobierno. Jalonarían para su lado el corazoncito de sus caciques políticos, tupacamarizado entre el amor al matrimonio Kirchner y las actividades productivas que sostienen la economía de sus ciudades.
jueves, 17 de abril de 2008
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